sábado, diciembre 17, 2005

Morceaux choisis: all that you can't leave behind. Vol I

Mood: Santiago state of mind. Playing: Sometimes you can't make it on your own - U2

Terminé. Se acabó tercer año. Pasé todo. Voté, me costó doblar el voto y casi no tenía saliva para pegar la estampilla. Estoy durmiendo mucho mejor; los ingenuos barbitúricos hacen efecto y me siento más ligero. Pero no solo gracias a eso; gracias a todos.

No sabía de que escribir. O más bien, tengo bastantes temas que darían para escribir unos cuantos trozos pencas. Así que opté por rescatar pedazos elegidos que no se pueden dejar atrás. Y que nunca está de mas recordar. Vol 1. Le voilà !

Tarde o temprano. Más temprano que tarde, mas bien, en un blog se habla de amor. En un café, en una micro. Donde sea, siempre uno tiene un mal recuerdo que contar. O uno bueno; para que quejarse, siempre hubo el "buen momento" en que pareciamos viviendo el jet-lag amoroso: esa confusa sensación de estar drogado con destino. Entonces, siempre se habla de eso. Hoy, si es que no se ha hablado antes, entre lineas. ¿Es inevitable? "¿Que la gente no tiene pudor?" dicen los testigos. Siempre se termina hablando de amor, aún cuando no se quiera. O de sus fieles sucedáneos; todos esos pseudo-amores privatizados comprados por Village y plasmados en melosas tarjetas hallmark. No creo que sea esta edad en particular, insuficiente en otras inquietudes, la que nos lleva siempre a hablar de ello. No creo. O si vivir en ciudades sin esquinas como esta, haga que nos obsesionemos con no estar solos. Por evitar la siempre sobreestimada soledad.

"Some folks like to get away / take a holiday from the neighborhood" canta Billy Joel en su New York State of Mind. A él le gusta quedarse en Nueva York, aunque el resto se vaya. Por estos días (meses creo), estoy en mi propio "Santiago State of Mind". Tal vez no tenga aquí un Chinatown o un Riverside; pero sí Lastarria y Huerfanos. Mote con huesillo y transantiago.

"Doesn't anybody stay in one place anymore? / it would be so fine to see your face at my door" es un fragmento de Far Away de Carole King. Me quedé pegado luego de oirla en "The Virgin Suicides", pelicula en la que ultimamente estoy estacionado. Notable aquella secuencia en que los chicos, enamorados y aislados, se comunican con las chicas Lisbon a través de la música. Las llaman, levantan el telefono y no les hablan: solo dejan que el tocadiscos haga lo suyo. Ellos preguntan con Al Green. Ellas responden con Gilbert O'Sullivan. Finalmente es Carole King la que se escucha en ambos. En todos. Luego, tras el triste desenlance de la historia, los chicos se preguntan si tal vez no fueron claros; si su llamado no alcanzó a las chicas.


"Abrazame / como un cinturón de seguridad" canta Andrea Echeverri (ex – Aterciopelados) en su ultima canción Amortiguador. Notable canción; metafora evidente de un amor diesel. Pero es con Hospital de Los Petinellis que recuerdo a una mujer en particular. Un "niña" sería mas apropiado; pero corresponde "mujer", aunque me den calambres. El genero es fuerte y no un mero juego semántico. El último romance de colegio; la transición. Uno que tuvo un apéndice en parte de mi primer año de u. Perdí su huella hace un tiempo ya; está ausente. Que se fue a EEUU con su viejo, a estudiar, lo último que supe. No pudo con teatro en la Chile y se fué a diseño vestuario en una privada. Nunca pasó nada entre nosotros, como muchas otras veces, más allá de un beso no-beso antes de subirse a una micro, en una noche común. Nos tomamos de la mano una vez, ocasión en que ella iba ebria como nunca, en el auto de un amigo. Los 2 ibamos atrás, aunque creo que yo recuerdo más el episodio. Atrás del resto. No pasó nada, pero me estoy convenciendo de que, por estos dias, no pasa nada entre nadie. Como leí hace un tiempo, todos viven relaciones de consumo antes que humanas. Todos se quieren fumar a alguien; darlos vuelta y ver la fecha de vencimiento. Guardar la boleta y no dar explicaciones cuando hay que devolver el regalo.

La A era imperfecta como todas. Una Victoria de Samotracia kitsch-dark: sin brazos, esperando que alguien la completara con brazos ajenos. Sin rostro; aunque logré verlo en un par de ocasiones, detrás de sus inmensas ojeras. Con alas de cera derretida. Conversábamos mucho y creo que escupí mi amor más de un par de veces. Era blanca como miedo infantil y de pelo negro difícil. Tenia los ojos hundidos, un lunar en cada mejilla y una estúpida tendencia a la muerte. A la suya, en realidad. A veces llegaba con las muñecas cortadas y me las enseñaba para marcarme su huella. Para quemarme. Conocía distintas formas de suicidarse y me las explicaba con parsimonia científica. Pero usaba la peor, aquella que el resto emplea inconscientemente: dejar pasar el tiempo. Se sentaba a marginarse con el resto. Bailaba con ellos, iba a sus fiestas y tomaba lo mismo. A veces se escapaba, a la Blondie, su momentum. Vivía al menos 3 vidas paralelas y creo que le conocí una y media apenas. Nuestros escenarios arrendados, pequeños, predecibles y vehementes, tuvieron más de un encuentro. De charlas tontas, de teatro y de lo insoportable de ser distinto en una sala en que todos se esforzaban para hacerte iguales a ellos.

Al principio, por ahí por primero medio, apenas nos soportábamos. Pero el tiempo no fue haciendo inseparables. Nos reíamos de nosotros mismos, de lo cobarde que podíamos llegar a ser. Un momento de intimidad, recuerdo, tuvo lugar cuando me prestó su chaqueta azul deportiva todo un día, después que me manché la camisa y parte de la corbata con pasta de dientes. Me cubrió la vergüenza y el dentrífico sabor menta. Como buen highschool lover-loser, me quedé pegado oliendo su perfume hasta que terminó el día. Era como aloe vera con fruta seca; no se me olvida nunca. Me hablaba de comunismo chic, de su odio y de teatro. De sus ideas que nunca terminaba de pensar y de su estandarte vegetariano. De su vieja controladora, de su viejo anexo, de la separación.

Se involucró con idiotas pseudo-fachistas y con delirantes anarquistas. Tipos de catálogo, de cera. Cobardes y fríos. Calculadores. A diferencia de muchos ñoños romantico-nihilistas, yo no babeaba tristemente como mero espectador. Intervine, intruso, varias veces. Un día tarde, después del colegio, le confesé mi incomodidad; mi particular angustia: que me gustaba. Que rayaba con su onda: "te llevo para que me lleves" diría Cerati. Elaboré tramas desechables, dialogos ingeniosos, regalos y quiebres. Encuentros, frases. Analogías tontas que me agotaron temprano. Se fueron todos ellos, y siempre quedábamos los dos. Como le pont mirabeau de Apollinaire "los días se van y yo me quedo". Nos quedabamos. Fue algo así, pero con música de Oasis, los Tres y Pulp. Nunca me dió una respuesta. Nunca entendí porqué, pero siempre terminaba sentada al lado mío, sin decir nada. Se amarraba a sus rodillas; se desarmaba como un crush-dummies y volvía a armarse al lado mío.

Recuerdo tal vez, el único momento en que fuimos sinceros. En donde, creo, me dió la respuesta. En la calle, donde todo comienza y termina. Frente a la casa de una amiga en común que celebraba, adentro, su cumpleaños. Estaba ella, con una de sus faldas colorinches y una polera de tirantes roja. Los hombros huesudos al descubierto y el pelo crespo, tan complicado como siempre. Se había sentado en la acera tomándose las piernas. Parecía un arbusto pequeño y frágil, con vocación de arbol de pascua gótico. Yo estaba de pie, al lado. Era diciembre, hacía calor y esperábamos los resultados de la PAA. Cuarto medio había terminado, pero se prolongaba en esa calle.

- Se siente bien.
- ¿Que cosa?
- Esto. Estar aquí.
- ¿Afuera?
- Sí. Nadie sabe donde estoy ahora. Nadie. No podrían encontrarme. Tendrían que buscarme, esforzarse.
- Lo sé. Yo tampoco sé donde estas.
- Tu sabes.
- No, pero tu sabes que quiero saber, de verdad.
- Ya pos. No tengo que responder. Ahora no.
- ¿Volvemos ya?
- Sí. Volvamos.

"Enfermera no la deje entrar / no haga mas cruenta esta enfermedad". Fue ese, como Alvaro Henriquez, mi último adios en el forestal, cuando llevaba unos meses en 1er año en la uc. Todos las despedidas son engañosas, porque uno se despide, con el embustero dramatismo que tiene todo aquello; engañándose pensando siempre en el regreso. ¿Como tengo que entender a los 15, a los 18, a los 21 años un "nunca", o un "adios" definitivo? Así fue, un día nublado de Agosto. Así, me despedí. Ella nunca entendió que, más que una respuesta, más que un sí o un no, lo único que quería era una foto. Su foto, tal vez. O la que sea. Para cortarla y pegarla lejos y así tener siempre un lugar hacia donde correr. Aunque ya no sea lo mismo; porque nunca es lo mismo.

"Please don’t bother trying to find her
she’s not there
she’s not there…"

About Her de Malcolm Mclaren (Kill Bill 2 OST) me visita al winamp. Una nueva versión brutal. Buenisima.

Como sea, toda esta historia añeja y viciada de amor-en-tiempos-de-ñoñez-colegial me vino a la mente, de golpe, mientras esperaba a un amigo y un chocolate con leche. Entre incendios de paranoia y heroes que sobran, un dialogo llegó a mí. Fuí solo un indiscreto, en un día de taca-taca, fotocopiadoras, escotes y exámenes:

- Pero si fuera una mina taza, ¿me seguirías queriendo?
- ¿Una mina taza? ¿Que wea Fran, como eso?
- Si pos. Si me faltara una oreja, sería una niña taza. ¿Me seguirías queriendo?
- Supongo. Si no te quiero para tomar café.

La clave está ahí. Todos hablan distintas mierdas. Pero parece que pensaran en lo mismo. ¿Amor?



PS: El bajoneo-post-adolescente-de-fin-de-año parece haber quedado atrás. Cambié la dieta. Parece que está funcionando.

PS 2: Fuí al concierto de Juanes. Increible. Lamentable el público apagado. Pero estuvo genial, buenísimo . Gracias a la invitación de mi hermana-la-que-trabaja-y-que-ya-no-recibe-mesada. A ella mis bendiciones.

PS 3: Viene U2. Con Franz Ferdinand de telonero. Empecé a juntar lucas.

PS 4: Aún no encuentro pega. He enviado mi CV a varios sitios. Grito por todas partes "show me the money!" y nada. "Espera, espera" me dicen.

PS 5 : Gracias por la visita.

Merci et à bientôt

jueves, diciembre 01, 2005

Desenchufado. Otro momento humboldt.


Mood: Nobody said it was easy. Playing: Frou Frou - Let Go (Garden State OST)

Ando depresivo. Desenchufado.

Sí, para que esconderlo. Viene la gata del vecino a verme y entra por la ventana. Estiro la mano para rascarle el cuello. Pero antes de emocionarme y pensar en como la extrañaré, le cierro la ventana y la miro. Luego de un rato se va. Porque sé que no es mía (a decir verdad, los gatos no tienen dueño. nunca) y para que encariñarme con lo ajeno. Ya me pasó una vez, hace poco. Gané un beso y perdí (o dañé, al menos) un amigo. De los buenos.

Intento cambiar la tele y el control muere. Exámen de derecho civil. Visto formal, la corbata azul de mi viejo y mis zapatos nuevos. Me conecto a mi ipod, temprano por Portugal camino a la uc. Coloco la opción random, aleatorio, esperando que mi actual estado se manifieste musicalmente. Y es Gilbert O'Sullivan que me canta “alone again, naturally”. Irónico. “Ja, puta la wea” dice mi primera sonrisa del día. Se coló por que agregé la soundtrack de The Virgin Suicides completa. La cambio y viene Coldplay. Me cuesta creerle a este tipo ahora, sobre todo desde que se enganchó con Gwyneth Paltrow. Con alguien como ella, cualquier puede escribir canciones depresivas y luego cagarse de la risa. Pero igual me quedo con the scientist: “nobody said it was easy” repite con el piano. Nadie me lo dijo. Que sería facil.

Si. Estoy bajado. Con bajo consumo energético. Estoy viviendo lo que, hace poco, denominé "un momento Humboldt”. Esa corriente fría de sospecha que recorre un poco tus costas y hace que siempre todo esté frío y frágil. Que el resto vaya tan rápido, tu tan lento y que los muros se te vengan encima. Que nada parezca mágico. Algo te pica, pero no sabes que rascarte. Cuando todos los dias son varnes: un día mítico estilo "el día de la marmota" con Bill Murray. In the waiting line suena ahora en mi pc, de Zero 7, banda sonora de Garden State: “Everyone's saying different things to me, different things to me”.

“¿Carlitos anda como triste o no?” le escuché a una amiga. Sí, porque el miedo se parece demasiado a la tristeza. Suele coincidirme todo esto con el fin de año. Todo me parece extremadamente frágil y estúpido. Tuve que resumirme en un par de planas para hacer un currículum vitae. Resulta que trabajaré en el verano. La motivación principal es poder ir a México en abril, para el matrimonio de una amiga, Angella, que conocí cuando vivía en Francia, allá por el 2001. Me invitó y me dijo “solo págate el pasaje, yo acá te espero”. Pero además quiero trabajar para apagarme un poco. Últimamente me estoy apagando con bencina y así no resulta. Tuve examen de derecho civil y fuí humillado, barrido y vilipendiado. Sí, fue una bella escena. Al final, resusité a la 5ta pregunta de salvación. “¡Si creo!” grité, me levanté del asiento y tenía un 4 final. Lazaro, párate y baila.

Un momento humboldt. Hace tanto frío; todo es marea y me mareo. Cierro un poco los ojos, perplejo, hasta que pase el temblor. Esperar que me pasen los examenes y las fiestas finales. Que termine esta interminable hora 25 para despertar ligero. Y reiniciarme definitivamente al fin, bailando con el resto.

“Yo caminaré entre las piedras

hasta sentir el temblor
en mis piernas
A veces tengo temor, lo sé.
A veces vergüenza.

Estoy sentado en un cráter desierto
sigo aguardando el temblor
en mi cuerpo.
Nadie me vió partir, lo sé
Nadie me espera.”

Búsquenme en “cuando pase el temblor” de Soda Stereo. Luego ríanse de mí, otro “mocoso depresivo con blog”. ¿Déjà vù?

La semana pasada fue algo serio, en realidad. Volvió el insomnio que creía desterrado y las escaleras estrechas, otra vez. Té verde y calmosedan reaparecieron. Mis sentimientos asmáticos en monoaural me hicieron dormir en las tardes y no en la noche. La tonta creencia de pensar en otra cosa, se agotó. Marqué cero, tilt. Game over. Había que desenchufarme. Un apagón me fundió.

Busco trabajo. Veo en la CTR (central de trabajos remunerados) de la uc y encuentro 2 vacantes: animador de cumpleaños y mimo. Creo que el cumpleañero me terminaría animando a mí. ¿Y el mimo? Hasta un playmobil tiene mayor dinamismo y expresión corporal que yo. Otra opción: trabajo part-time de salvavidas. No, lo siento, ya dejé (al menos por un tiempo) el mal hábito de pensar que tengo que rescatar gente que no quiere ser rescatada.

Definitivamente la semana pasada fue todo más rudo. Me faltó el aire y pensé que finalmente enloquecía. Pensé en salir corriendo a cualquier lado. Pero todos me parecían igualmente conocidos y angustiantes. “Wheres your head at!” me grita Basement Jaxx. Me rompe el equilibrio, así que cambio la canción.

Esta vez, en esta particular ocasión, el momento humboldt ya no tiene nombre de carrera universitaria. Ni de mujer, como otras veces. Ya no es un mal día, un malentendido. Una pregunta inadecuada o un chiste fome que no se olvida. Una respuesta tonta. Tampoco un olvido que desgarra o una canción que ya no me dice nada. Es un malestar general compuesto por pequeñas piezas de lego perdidas. Hay un poco de rabia tambíen. Bastante a decir verdad. Tengo el corazón cesante y hay pocas ofertas de trabajo. La música muy fuerte también. ¿Cómo fué? Nadie tiene la culpa, en serio. Ya no saco nada con culpar al resto por mi pie plano, por mi tendencia al nerviosismo crónico, por mi ansiedad, por mis malas decisiones. Por ser inseguro, por pensar tanto tantas idioteces y vivir abrigado en verano. Por ahogarme en un vaso de agua, por mi infantil manía del “¿eres tú? ¿eres tú?”. Creo que ya pasó el tiempo de las excusas. Fue un buen tiempo, lo extrañaré. Pero la ropa me quedó chica. Y desteñida.

Hoy me juego la tristeza de mañana, como me escribía la xime.

No puedo ser injusto: el balance del año da saldo positivo. Quise mucho aunque escaso. También amé, aunque poco, pero sin culpa. No olvidé, otros me olvidaron, pero muchos mas me recordaron. Celebré un cumpleaños increíble, con carne, guacamole, musica de los rodríguez, guitarra, vino y abrazos. La papa chilota será patrimonio nacional, me dice felipe. Voilà otra razón. Tuve un reencantamiento con mi presente, mayor tolerancia con mi carrera. Pedí perdón miles de veces porque estaba en deuda. Dije que sí a muchas invitaciones. Bailé más, aunque con igual ridiculez; caminé un poco. Me censuré menos. Me dejé “barba” (o un fiel sucedáneo) y dejé la cara infantil. Mi lista de amigos creció a pesar de las crudos pronosticos iniciales (una lamentable alta tasa de indecisos y nulos y un no menos importante nivel de rechazo). Mis amigos me extrañan, a veces, y hacen que me recuerde. Que tuve que ir a tal sitio. Que les pertenezco un poco. Pensé en dejar la carrera y lo primero en que pensé fue en ellos. Fuí yo mismo más veces que las de costumbre. Los hice reir y me reí mas. Mi vieja, fenómeno, nos levantó a todos con su inextinguible fuerza, mi hermana tiene pega y está (o al menos parece) enamorada, mi viejo volvió con su ironía y bajó un par de kilos de incertidumbre. “Sing it back to me, sing it back to me”; Moloko me hace recordar lo que no quiero olvidar de este año.

“De un tiempo perdido, a esta parte esta noche ha venido
un recuerdo encontrado para quedarse conmigo.
De un tiempo lejano, a esta parte ha venido esta noche
otro recuerdo prohibido, olvidado en el olvido.”


Los Rodríguez tienen razón. Para no olvidar.

Isabel me comentó en un post anterior que “estar solo rodeado de personas, es querer ser muchos por temor a ser uno mismo”. Sí, tengo temor a ser descubierto. Pero, ya va bajando la marea. La roca con conchitas de mar, caracoles, algas y otras mierdas, se ve un poco más. Me permití unos días sin pulso. Hoy, aún errático, tiene un ritmo ascendente.

De a poco voy dejando Stars Hollow. Mi Macondo se agotó. "No alarms and no surprises".

Me apesté de entrar por la ventana. Hoy, de verdad, quiero tocar la puerta. Quiero ser más que una anécdota. Sé que no será fácil ni rápido.

Tal vez sea tiempo de volver a creer un poco en las personas. Sin esperar el vuelto.

Empezaré por tí.



PS: muchas gracias por la visita.

PS 2: empecé a escribir bastante bajoneado y terminé, curiosamente, con una tibia picazón de optimismo en el talón.

PS 3: nuevamente un post eterno. Lo que hace el ocio.

Merci et à bientôt