lunes, agosto 28, 2006

Un crimen contra la soledad. Plutón.

Mood: cire perdue. Playing: Los angeles - Benjamin Biolay

248 años...

Los ángeles (in)custodios. No puedo tener a los santos en vitrinas, bajo todos los momento de una necesidad que se escribe sola. De cierto modo y de un modo cierto, la pena tiene las uñas pintadas y las piernas celosas. Y en ese dulce escenario, no soy nadie para comentar las rotaciones y traslaciones de todos tus cuerpos vengativos.

197 días...

Soy lengua muerta y no se nada de la técnica de la cera perdida.

Que sé yo. Voy a conocer Plutón en el viaje sublime y último de la pausa continua. Nos vamos a morir de pena al no ver nunca el error de su partida. Se inflama, hoy planeta enano, a mi órbita lúcida y miserable; solo son anillos en manos de la eternidad.

No me hicieron de bronce precisamente para viajar en las interpretaciones de todas esas manos ajenas. Si alguna vez hubo molde para sentir (y para el dolor, claro está) la cera se perdió en la única copia que quedó.

y 5,5 horas.

Plutón. Un año en plutón es una eternidad. Tal vez (o tal vez no), allá se nace viejo y se muere cual crisálida primigenia. Un año, allá, es una eternidad limitada a los afectos acá. Una vida desde un extremo a otro de la pieza fundida de material innoble.
La exclusión de Plutón es un crimen contra la soledad.



La falta de respeto

que tuerce mi costumbre campesina

de velar los cuerpos muertos

o distanciados.



Deja que te extrañen, Plutón.

que es como prohibir

recordar.



Un inútil asesinato de traslaciones

es este crimen de órbita corporal

en la lucha sorda de los sentidos


Ay!


Ya veremos quienes te buscarán en la siniestra esperanza

de los cuerpos errantes

de los amores orbitales

en todo el dolor de esos océanos de mármol!

de los ejes obscenos

de este espacio; crimen de sideral soledad


Plutón!


Tu exclusión

es un crimen contra la soledad


Plutón!


Ruega por los huérfanos de tu órbita.

Bendícenos, santo patrono

de quienes orbitamos cuerpos

celestes


y no tanto.


Hoy, los que vivimos las noches solo en sueños, te rendimos el homenaje de la soledad redimida.



PS: (otra) Larga pausa.